Caminar durante el embarazo: cuáles son los beneficios (también en el parto) de la actividad física y qué hay que tener en cuenta

Un embarazo feliz también depende de la práctica adecuada de ejercicio físico. Caminar es una de las actividades motoras más recomendables para practicar durante el periodo de gestación. En un momento en el que el cuerpo y las hormonas están alborotados, el movimiento puede ayudar a recuperar el bienestar físico y mental.

Caminar es la forma más fácil y rápida de moverse sin sobrecargar el cuerpo, sin someterlo a estrés y sin correr riesgos particulares. Al fin y al cabo, se trata de un movimiento que todos hacemos, que llevamos haciendo desde que aprendimos a ponernos de pie, que hacemos todo el tiempo. Sin embargo, caminar para disfrutar de un agradable paseo al aire libre es una cosa muy distinta de caminar en un supermercado.

Aunque se trata de una actividad natural de baja intensidad, son muchos los beneficios que aporta a la futura madre. Como cualquier tipo de ejercicio motor, tonifica los músculos y mejora la salud en general porque el movimiento aporta más oxígeno a los tejidos. También fortalece el sistema cardiovascular porque estimula la circulación sanguínea y la microcirculación en todo el cuerpo, ayudando a reducir la hinchazón y la pesadez de piernas, dos molestias típicas del embarazo. También mejora la gestión del aumento de peso: sin esfuerzos ni tensiones excesivas, caminar quema calorías.

Este tipo de actividad libera sustancias, las endorfinas, que proporcionan una sensación de bienestar y reducen el estrés y la fatiga. Caminar es también un excelente «entrenador personal» para el parto. Una actividad constante estimula la producción de beta-endorfinas, que ayudan a tolerar el dolor durante el parto. A partir de la semana 38, ayuda a preparar el útero para el parto favoreciendo su relajación. También ayuda a entrenar el sistema respiratorio y, por tanto, a mejorar la respiración, que es crucial en el momento del parto. Con el paseo, la madre acuna al bebé en su vientre, que se calma y a menudo se queda dormido.

Dados los indudables beneficios del paseo, hay, sin embargo, una serie de precauciones que deben observarse para evitar riesgos.

En primer lugar, debe mantenerse un ritmo moderado. Una velocidad excesiva o la carrera pueden provocar una reducción del flujo sanguíneo a la placenta y de la glucosa al feto. Deben evitarse los saltos y todas las situaciones que puedan provocar un trauma o una caída que provoque una contracción del útero. Por ello, conviene no dar grandes pasos y llevar calzado adecuado que reduzca el riesgo de resbalar. También deben elegirse senderos que no sean particularmente accidentados y desnivelados o demasiado inclinados para evitar subidas y bajadas bruscas. Si elige rutas largas, prevea también lugares para detenerse.

En verano, no se recomienda caminar durante las horas de más calor. En cualquier estación, sin embargo, siempre es importante mantener una hidratación adecuada. Antes de empezar a caminar, es bueno hacer algunos calentamientos y estiramientos para preparar los músculos y prevenir lesiones. También conviene controlar la postura: con el paso de los meses y el crecimiento de la barriga, tenderás a adelantar el peso y arquear la espalda. Un desequilibrio en la distribución del peso puede crear problemas en los miembros inferiores y los tobillos. Por tanto, conviene controlar la postura al andar y asegurarse de mantener la espalda recta.

Un buen paseo, por término medio, dura media hora, pero no hay que exagerar: si una se siente cansada, incluso unos minutos repartidos a lo largo del día pueden bastar para mantenerse en forma.

En conclusión, caminar es sin duda una forma de actividad segura, agradable y recomendable, pero también es cierto que el embarazo es un periodo de transformación para la mujer, de cambios que hay que acompañar. Por eso, incluso cuando se da un simple paseo, es bueno aprender a escuchar al cuerpo, entender cómo reacciona, comprender sus señales. Ante el cansancio, la fatiga, la falta de aire, el dolor, el calor, es bueno parar y esperar a que todo vuelva a la normalidad. Tampoco hay que desanimarse si el rendimiento no es siempre el mismo, y si el cuerpo pide descanso hay que concedérselo.

(Monica Di Lecce)

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